
¿Cuánto tenés que caminar para llegar a una plaza?
Espacios verdes urbanos y accesibilidad en el conurbano
Por Paula Segovia y Andrea Pamela Flores
Los espacios verdes públicos cumplen un rol central en la vida urbana. Plazas, parques y plazoletas funcionan como lugares de encuentro, recreación, descanso y actividad física; contribuyen a reducir temperaturas, absorber contaminantes y mejorar la salud física y mental de quienes viven cerca. Y también tienen importancia en las economías ya que en ellos hacemos ferias y eventos barriales, entre otras actividades. Sin embargo, su distribución puede ser desigual y, muchas veces, insuficiente.
En los partidos del Gran Buenos Aires, donde vivimos más de diez millones de personas (10.849.398 según el último censo), las preguntas sobre la disponibilidad y el acceso a estos espacios adquieren especial relevancia. ¿Cuántos espacios verdes públicos existen? ¿Dónde están ubicados? ¿La población vive cerca de plazas y parques? ¿Todos los municipios presentan en la misma situación?
Con el objetivo de aportar información sobre esta situación, se realizó un relevamiento y análisis de los espacios verdes públicos de los 24 partidos del Gran Buenos Aires en el marco de una memoria de la Licenciatura en Ecología, donde se evaluó tanto la disponibilidad de espacios verdes como la accesibilidad de la población a estos espacios.
¿Cuánto espacio verde necesitamos?
Si bien no existe una respuesta universal, sí tenemos parámetros legales, establecidos en el Decreto Ley N° 8.912/77 de la Provincia de Buenos Aires. Allí se establece que es necesario un mínimo de 10 m² por habitante, distribuidos entre plazas y plazoletas (3,5m²), parques locales (2,5m²) y parques regionales (4m²). Ese es el piso que, al menos sobre el papel, deberían garantizar los municipios del Gran Buenos Aires.
Pero la cantidad no es el único factor que importa. También necesitamos acceder a ellos. Los grandes parques aportan importantes beneficios ambientales y sociales, pero su presencia no garantiza un acceso cercano y cotidiano para toda la población, especialmente cuando existen largas distancias o barreras urbanas como autopistas, vías de ferrocarril o ríos que dificultan llegar a ellos.
¿Cuántos espacios verdes públicos hay en el Gran Buenos Aires?
El relevamiento identificó un total de 1.180 espacios verdes públicos en los 24 partidos. La gran mayoría son plazas o plazoletas (el 97%), mientras que solo 34 corresponden a parques: 15 regionales y 19 locales. Aunque son pocos, los parques regionales concentran casi la mitad de la superficie total relevada (48%), mientras que las plazas representan el 30% y las plazoletas el 16%.
Para clasificar estos espacios se utilizó su superficie como criterio: las plazoletas tienen entre 1.000 y 7.500m², las plazas entre 7.500 y 35.000m², los parques locales entre 35.000 y 100.000m², y los parques regionales superan las 10 hectáreas. Esta distinción importa porque, según la legislación provincial (Decreto Ley 8.912/77), cada tipo tiene un estándar mínimo de disponibilidad por habitante y un área de influencia diferente.
Si miramos la disponibilidad con la legislación vigente a escala regional, el promedio en los 24 partidos es de apenas 1,57m²/hab. Si miramos a escala de partidos, solo Berazategui alcanza ese mínimo, con 10,01m²/hab, gracias a que alberga gran parte del Parque Pereyra Iraola (pero no cubre los mínimos de plazas y plazoletas, ni de parques locales). En el otro extremo, La Matanza tiene 0,46m²/hab y José C. Paz 0,58m²/hab. Diez de los 24 partidos no llegan ni a un metro cuadrado por habitante.
El déficit es generalizado en todos los tipos de espacios verdes. Para plazas y plazoletas, el mínimo exigido es de 3,5m²/hab y el promedio regional apenas llega a 0,73m²/hab. Respecto a los parques, la situación es aún más crítica: ocho partidos no tienen ningún parque, ni local ni regional, dentro de su territorio.
¿A qué distancia vive la gente de un espacio verde?
Tener un espacio verde en el partido no garantiza que la población pueda acceder a él caminando. De hecho, puede ocurrir que quede más cerca ir a parques de partidos vecinos. Por eso, además de medir la disponibilidad en metros cuadrados por habitante, se analizó qué porcentaje de la población reside dentro del área de influencia de cada tipo de espacio verde. Para estimarlo, se utilizó la red de calles caminables (es decir, se excluyeron las autopistas, las vías de ferrocarril y cursos de agua) y los datos de población por radio censal del último censo. Para las plazas y plazoletas se consideró una distancia a pie de 300 metros; para los parques locales, 750 metros; y para los parques regionales, 4 kilómetros.
A partir de este análisis se encontró que solo el 33,9% de la población de los 24 partidos vive cerca de al menos un espacio verde. Dicho de otro modo, más de dos tercios de los habitantes no tienen ningún espacio verde a una distancia adecuada.
Si se mira solo las plazas y plazoletas, el 18,2% de la población vive a menos de 300 metros de una. Los parques locales, que son los más escasos, alcanzan al 1,6% de la población.
Pero, ¿cuántas personas tienen acceso simultáneo a los tres tipos de espacios verdes (una plaza a menos de 300m, un parque local a menos de 750m y un parque regional a menos de 4km)? La respuesta revela una situación muy crítica: menos del 0,2% de la población total se encuentra en esa situación. Una de las excepciones, que se analizó a nivel local, es el partido de Hurlingham, donde el 5,8% de sus habitantes accede a los tres tipos a la vez, gracias a la concentración de varios espacios en la localidad de Williams Morris.
Vale mencionar también que las barreras urbanas (autopistas, vías de ferrocarril, ríos y arroyos o grandes predios y zonas industriales) no son menores a la hora de pensar el acceso real. Un espacio verde puede estar a pocas cuadras y ser inaccesible a pie si hay una autopista de por medio y no se cuentan con pasos peatonales. El Parque San Francisco en Hurlingham es un ejemplo claro: ubicado entre la Autopista del Buen Ayre y el Río Reconquista, solo cuenta con un acceso peatonal (que a veces no está habilitado), lo que reduce su área de influencia real sobre el partido.
Conclusiones
El análisis confirmó lo que de alguna forma ya sabemos quienes vivimos en el conurbano, que existe un déficit generalizado de espacios verdes públicos, tanto en términos de superficie como de accesibilidad. La mayor parte de la población no vive cerca de una plaza, y la situación de los parques es aún peor. Este déficit no es uniforme: hay partidos, y zonas dentro de cada partido, que están mucho más desfavorecidos que otros.
Frente a este panorama, la creación de nuevos espacios verdes (desde ya que plazas y parques, pero también reservas naturales urbanas y corredores aeróbicos) es una estrategia necesaria para mejorar la calidad de vida urbana. Pero para que esas intervenciones sean efectivas, es indispensable que estén en lugares claves, y que se tenga en cuenta dónde vive la gente y qué barreras existen para llegar a esos espacios.