Por Paula Segovia – Observatorio del Conurbano Bonaerense 

En el marco del Día del Trabajador/a, y a partir de los últimos datos del mercado laboral publicados por INDEC en base al IV trimestre de 2025 de la Encuesta Permanente de Hogares, se describe la situación del trabajo y de los/as trabajadores/as en el conurbano bonaerense.

Durante el cuarto trimestre de 2025, la tasa de empleo en el conurbano se ubicó en 43,5%, evidenciando una caída respecto al 44,8% registrado en el mismo período de 2024. Esta baja no es homogénea: mientras que el empleo masculino pasó de 50,7% a 50,4%, el femenino mostró una caída más pronunciada, de 39,1% a 36,8%, profundizando las brechas de género en el acceso al trabajo. Esto se da en un marco similar a nivel país, donde la tasa de empleo descendió de 45,7% en IV 2024 a 45,0% en IV 2025. En la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos con mayor dinamismo económico, también se observa un retroceso, más leve, de 52,9% a 52,0%.

En paralelo, el desempleo en el conurbano aumentó. Pasó del 8,0% en IV 2024 al 9,5% en IV 2025. La desocupación en este último periodo afecta más a las mujeres (10%) que a los varones (9,1%), y presenta afecta más a los sectores jóvenes: alcanza el 21,8% entre menores de 24 años, y al 12,8% de las personas de entre 25 y 34 años.

Otro indicador clave, el empleo no registrado, también muestra un aumento. En el cuarto trimestre de 2025 alcanzó el 39,1%, frente al 38,0% del año anterior. Nuevamente, las mujeres presentan mayores niveles de informalidad (41,1%) que los varones (37,1%). Por edad, la nuevamente, la situación de la juventud es sumamente crítica, ya que el 62,2% de los menores de 24 años se encuentran sin registrar. Sin embargo, la informalidad también es elevada en otros grupos etareos: 44,9% en el grupo de entre 25 y 34 años, y 41,8% en mayores de 60.

La duración de la búsqueda de empleo aporta otro dato sobre la dinámica del mercado laboral. Se observa un aumento en la proporción de personas desocupadas que llevan más de un año buscando trabajo, que pasó del 28,1% al 33,4%. Al mismo tiempo, creció el grupo que busca empleo desde hace menos de un mes, que subió del 11% al 17,7%, lo que podría indicar una poca capacidad del mercado para absorber esa demanda.

Sin embargo, estos datos deben leerse en conjunto con la evolución del poder adquisitivo. La canasta básica total se ubica en $1.434.464, un umbral que marca el ingreso necesario para no ser considerado pobre. Al contrastarlo con la media del ingreso familiar por deciles, se observa una fuerte desigualdad: el primer decil registra ingresos promedio de $340.949, el segundo $693.726 y el tercero $896.856, todos muy por debajo de la línea de pobreza. Incluso hacia el quinto decil ($1.327.157), los ingresos no alcanzan a cubrir la canasta básica. Este cuadro se vuelve aún más crítico al considerar el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado por decreto en abril en $357.800 mensuales para una jornada completa, un nivel que queda lejos tanto del umbral de pobreza como de los ingresos necesarios para sostener condiciones básicas de vida

En este Día del Trabajador y de la Trabajadora, se busca describir la situación del empleo en el conurbano bonaerense y sus implicancias sobre las condiciones de vida de las y los trabajadores/as. En el contexto actual de caída del empleo, aumento de la desocupación y  persistencia de la informalidad, se destaca el rol central de las y los trabajadores/as, que siguen siendo el principal sostén de los hogares y del entramado productivo del conurbano y del país.