Articulación entre un equipo de investigación del ICO- UNGS y la Asociación Civil Madre Tierra para trabajar género y hábitat en la localidad de Cuartel V, Moreno

La Asociación Civil Madre Tierra e investigadoras e investigadores del Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento trabajaron conjuntamente en un proyecto de Investigación Acción Participativa para pensar el hábitat popular urbano desde una mirada feminista y situada. En Cuartel V, mujeres referentas comunitarias participaron de manera activa en un proceso colectivo de investigación-acción, mediante el cual se diseñaron y llevaron adelante encuestas, relevamientos y mapeos territoriales. El proyecto pone en el centro la vida cotidiana, los cuidados, la movilidad y el derecho a habitar el territorio en condiciones más justas. Nos reunimos con parte del equipo de trabajo para realizar esta entrevista: Marisa Fournier (Directora del proyecto e ID del ICO), Sandra Hoyos (ID del ICO), Javier Pazos (Becario en del ICO) Gimena Perret (Integrante), Sandra Ferreyra (Madre Tierra) y Pilar Morales (Madre Tierra)

¿Cómo se originó la articulación entre ustedes? ¿Podrían contarnos brevemente en qué consistió el proyecto “Cuerpos, casas, calles y plazas». Mujeres y diversidades constructoras de hábitat”?

MARISA: Durante la crisis generada durante la gestión macrista diseñamos un proyecto denominado “Vivir en la periferia: género, movilidad y cuidados” que tenía por objetivo general conos las estrategias que se dan las organizaciones comunitarias y las familias para reproducir la vida en contextos hiper vulnerabilizados. Pensábamos implementarlo en un barrio del Participio de José C Paz en conjunto con organizaciones de ese territorio. Con la pandemia nuestro proyecto quedó interrumpido y decidimos unirnos a otros equipos de investigación integrados por una cantidad importante de colegas del Instituto del Conurbano para conocer qué estaba pasando en la Región Metropolitana de Buenos Aires en el contexto de Aislamiento Social producto del Covid19. A fines de 2020, cuando la restricción de acercamiento se había flexibilizado, recibimos un llamado de las compañeras de Madre Tierra proponiéndonos hacer algo similar a lo que nosotras habíamos imaginado pero en Cuartel V y con la participación de 15 referentas de organizaciones de 9 barrios de esa localidad. ¡No podíamos creer tal coincidencia de intereses!. Nos pusimos a trabajar para la reorientación de algunos objetivos y del espacio de implementación del proyecto. Fue una oportunidad para llevar adelante nuestro proyecto “Vivir en la Periferia: género, movilidad y cuidados” con una participación activa interdisciplinaria e interactoral.

SANDRA F: Madre Tierra trabaja el Hábitat Popular Urbano con perspectiva de género. Habíamos venido haciendo durante la pandemia varios proyectos que estaban relacionados con la formación de las mujeres en albañilería y electricidad como herramientas básicas para poder sostener los espacios comunitarios y sus propias casas. Cuando terminó ese proyecto, buscamos iniciar uno que investigara qué ocurría en el territorio con las mujeres. Las mujeres que habían estado en el anterior proyecto se sumaron. Es entonces cuando aparece la figura de las promotoras territoriales. Estábamos buscando con quién realizarlo, y entonces pensamos en la Diplomatura de Género de la Universidad, que dirige Marisa. Hubo sintonía. Nosotras estábamos queriendo hacer lo mismo, teníamos una idea, un recurso, mujeres del territorio dispuestas y como siempre, la Universidad de General Sarmiento dispuesta a trabajar en el territorio.

¿Cómo resultó el trabajo en conjunto?¿Qué conclusiones sacaron en las primeras reuniones con las encuestas, la construcción de cartografía y los talleres?

PILAR: El proyecto general de Madre Tierra tiene tres ejes. El primer eje, es el que trabajamos en conjunto. Tiene que ver con la producción de cartografía donde se visualicen diferentes cuestiones tales como trabajo, infraestructura, educación, violencia y cuidados. Y donde las promotoras barriales sean quienes encuesten a sus vecinas, que puedan plasmar cuáles son los recorridos y necesidades. Concretar con el equipo de la UNGS este componente fue una experiencia absolutamente transformadora. Poder traducir las vivencias a datos, le dio un contenido y un reconocimiento a lo que ellas mismas caminaban día a día y veían cotidianamente. Me parece que fue lo más interesante de lo que trabajamos en conjunto.

SANDRA H: Compartimos e intercambiamos saberes, desde conocer el barrio hasta conocer estrategias para la investigación, por eso se trabajó en conjunto en la construcción de la herramienta que permitió las entrevistas y el relevamiento. En los diferentes encuentros podíamos volver a pensar, revisar la herramienta de la encuesta, avanzar sobre los resultados, que también los construimos en conjunto, y que permitieron ver las movilidades que existen en el territorio: por dónde van a la hora de ir al trabajo, a la hora de llevar a los chicos y chicas a las escuelas, los recursos existentes… Eso fue fundamental, permitió dar cuenta de que es necesario un trabajo colectivo y poner en valor tanto las políticas existentes como aquellas que se generan de forma autónoma y comunitaria. Respecto de los resultados, podemos destacar este relevamiento con la existencia de servicios y la calidad de haber hecho el relevamiento con las referentas comunitarias.

MARISA: Algo interesante que pasó es que nosotras, al tiempo que pusimos nuestros conocimientos al servicio de la experiencia, nos fuimos comprometiendo con las luchas y los intereses de las mujeres en ese territorio. Entendimos que podíamos aportar conocimiento sistematizado y ayudar a generar argumentos más consistentes que fortalezcan a estas compañeras y a las demandas que plantean para mejorar su propia situación y la de sus comunidades de referencia. Para nosotras también fue un gran aprendizaje. Por ejemplo, quienes trabajamos temas de cuidados, del trabajo y las políticas de cuidado, tendemos a pensar los cuidados, hacia adentro de las casas, hacia dentro de las organizaciones, de los hospitales, de las escuelas, de las instituciones. Lo que nos mostró esta investigación-acción participativa es que es tan importante eso como los trayectos, con la movilidad vinculada con los cuidados. Hay una dimensión ligada a los recorridos que realizan estas mujeres para lograr la mejor calidad de vida posible en sus territorios que también forma parte del cuidado. Entonces cuando pensamos en la infraestructura urbana desde una perspectiva de género, debemos prestar atención tanto a los lugares donde se cuida, como a los recorridos que se realizan para cuidar. Imaginate ser mujer y tener que caminar 30 cuadras para tomar un colectivo con cinco pibes a cuestas, llegar a la ruta, tomar otro colectivo y recién allí llegar al hospital. Cuando les pedimos a las mujeres que dibujen en los mapas que desearían para Cuartel V, una de las cosas que dibujaron fue la mejora o apertura de calles para lograr la conectividad entre los barrios, y de los barrios con las rutas principales

¿Qué objetivo tiene la Asociación Madre Tierra? ¿Qué acciones realizan en los barrios?

PILAR: Madre Tierra es una organización que hace 40 años que viene trabajando en la problemática del hábitat urbano en pos de que las familias puedan acceder en una operatoria de plan de lotes con servicios, la regularización dominial, el acceso a veredas, mejoramientos de la vivienda, pero sobre todo buscamos generar comunidad y proyectos conjuntos con la comunidad. Hoy estamos en un proyecto de mujeres constructoras de hábitat. Estamos terminando un año muy lindo en el taller de carpintería en Cuartel V, con todo lo que implica adquirir un oficio para las mujeres y poder construir colectivamente.

SANDRA F: Así como en un principio el feminismo nos fue acercando a entender el hábitat desde la perspectiva de género, esa misma perspectiva nos llevó a sumar en el 2019 la mirada de las niñeces y juventudes. Teníamos una deuda con este colectivo que también está súper vulnerado. Hoy estamos con el diseño de plazas. En el 2019 esto era un reclamo de las niñeces. Desde el 2021 estamos trabajando también en una campaña de alfabetización porque las chicas y los chicos no salen de la primaria con estos conocimientos, por un montón de variables que también tienen que ver con el entorno, con el hábitat, con la cantidad de equipamientos educativos que hay en el territorio, con las distancias que tienen que recorrer para llegar a la escuela, entre otras cuestiones. También construimos un espacio de participación ciudadana para chicos y chicas, que son los consejos de participación donde los pibes se sientan una vez por semana a conversar sobre las cosas que les pasan a ellos y las cosas que le pasan al barrio. Es muy grave la situación en la que están los chicos y chicas, nosotras desde Madre Tierra estamos totalmente convencidas de que si el hábitat se transforma, la vidas se transforman. Entonces, en un hábitat donde haya mujeres que estén en mejor situación general, donde haya plazas, no haya falta de conectividad, donde haya escuelas las vidas van a ser menos hostiles.

¿Qué conclusiones sacaron en las primeras reuniones con las encuestas, la construcción de cartografía y los talleres que realizaron entre Madre Tierra, el equipo de la UNGS y las promotoras?

GIMENA: Algo que podemos destacar es el hallazgo de que la movilidad se convirtió en un componente clave de la organización comunitaria de los cuidados. A través de mapeos colaborativos y la encuesta pudimos discutir sobre la frontera entre lo público y lo privado, que en estos contextos se desdibuja. La movilidad es un componente central porque las mujeres se mueven de manera distinta que las masculinidades. Ese es un resultado del proceso de trabajo que es destacable porque tiene que ver con la conectividad interna en el territorio de Cuartel V, que es bastante deficiente. Hay una serie de barreras urbanas de todo tipo, como el estado de las calles, si se inundan o no se inundan. Todo este tipo de elementos hace que la movilidad sea muy compleja y esto afecta en particular al colectivo de mujeres y niñeces.

JAVIER: Sobre el tema de los mapeos, hicimos tres experiencias de mapeos colectivos. Uno tenía que ver con lo que comenta Gimena, con los recorridos que las referentas hacían o no para ir a hacer compras, ir al trabajo, a estudiar. Para esto marcamos con distintos colores, con verde por donde pasaban y por rojo por donde no, y luego consultamos por qué sucedía esto. Muchas mujeres nos decían que de día realizaban el recorrido, pero de noche tal vez no, por un tema de seguridad, o también aparecía el tema de la lluvia, ya que no se podía pasar por ciertos caminos porque tenían mucho barro. Surgió ahí, retomar estas cuestiones del primer mapeo, que tenía que ver con equipamientos más cotidianos, como espacios socioproductivos, espacios de esparcimiento, comunitarios, comedores, merenderos. Al cruzar estos dos mapeos, pudimos ver que hay una relación entre los recorridos que hacían las vecinas en el barrio y los espacios comunitarios. Esto sirve para problematizar la movilidad cotidiana. Desde el Estado la mayoría de las veces en lo que se fijan es en los recorridos largos, en cómo una persona va a su trabajo, pero no en los recorridos cotidianos.

¿Qué destacan del proyecto y del territorio donde trabajaron?

SANDRA H: Sobre nuestro vínculo podemos decir que hubo un compromiso tanto de los equipos como de las referentas de conocernos mutuamente, de conocer qué significa planificar, investigar, elaborar una encuesta. Ellas estuvieron muy atentas y asumieron el compromiso de realizar el relevamiento y nosotras también de conocer y ponernos en el mismo territorio. Cuartel V se caracteriza por ser una de las regiones con mayores niveles de desigualdad. Nuestra investigación muestra que estos territorios tienen movilidad, a pesar de todo este nivel de desigualdad están organizados, tienen sus propias características y propuestas y a eso tienen que prestar atención quienes planifican y piensan políticas desde una forma estratégica situada.

MARISA: Algo a destacar tiene que ver con la construcción sociopolítica y comunitaria de Cuartel V. En los años 90, vecinas y vecinos crearon los consejos de la comunidad para elaborar propuestas y orientar recursos estatales. Es un territorio que supo crear una mutual de transporte popular, una experiencia inédita a nivel internacional. La Mutual El Colmenar (así se llamaba), justamente trabajó en la conectividad de los barrios entre sí y con las zonas más consolidadas con el objetivo de que todas las personas pudiesen tener acceso a todos los derechos. En Cuartel V existe una especie de entrenamiento en generar espacios de discusión, de elaboración de propuestas y de interacción con los gobiernos locales. Esa relación entre las organizaciones y los gobiernos por momentos son de alianza, por momentos son de tensión, por momentos son de conflicto, pero podemos encontrar una relación, cosa que en otras localidades no existe o no es tan fuerte.

JAVIER: Otra cosa para destacar es que desde el IDUAR -donde estoy trabajando actualmente, en el gobierno de Moreno- el año pasado participamos de encuentros donde nos juntamos el equipo de planeamiento y de hábitat, con las compañeras de la universidad y de Madre Tierra, y con las referentas territoriales de Cuartel V que participaron de la investigación. Allí se armó un vínculo y empezamos a acompañar las mesas de articulación en los barrios de Cuartel V donde se retomó el tema de la movilidad cotidiana, se empezó a pensar un plan de movilidad con las vecinas, y surgió una experiencia de transporte comunitario que está en un proceso de revisión. También el municipio comenzó a reconocer a través de una ordenanza la existencia de todas las calles, el nombre de las mismas, que fue pensado por las mesas en memoria de las compañeras y compañeros desaparecidos en la última dictadura militar.

PILAR: Yo, lo que más valoro es el trabajo de las promotoras barriales. Ellas son grandes luchadoras, mujeres capaces de no tener miedo a nada y a nadie, eso es un aprendizaje que emociona, que se animen a todo lo que hablamos. Son capaces de especializarse en lo que haya que hacer con tal de acompañar a sus vecinas, a sus infancias y a sus comunidades.

“Cuerpos, casas, calles y plazas. Mujeres y diversidades constructoras de hábitat” es un informe realizado con el aporte de diferentes equipos

Se llevó adelante entre los años 2021 y 2023 entre la Asociación Civil Madre Tierra y el Instituto del Conurbano de la Universidad Nacional de General Sarmiento en el marco del Proyecto de Investigación Acción Participativa (IAP) “Vivir en la periferia: género, movilidad y cuidados”.

Equipo de trabajo del proyecto “Vivir en la periferia: género, movilidad y cuidados”: Marisa Fournier (Directora, mfournie@campus.ungs.edu.ar), Gimena Perret (Co- directora), Sandra Hoyos (Asistente), Javier Pazos (Becario)

Equipo de trabajo del proyecto de vinculación tecnológica y social “Cuerpos, casas, calles y plazas: mujeres y diversidades constructoras de hábitat”: Marisa Fournier (Directora), Daiana Aizenberg, Sandra Hoyos, Javier Pazos, Liliana Puntano, Tamara Martínez Ortiz, Julieta Dell Orso, Catalina López Lovera, Gimena Perret (integrantes).

Equipo de trabajo de la Asociación Civil Madre Tierra: Sandra Ferreyra, Pilar Morales, Marisa Salvarezza, Virginia Sol y Sonia Spasiuk.

Referentas de organizaciones barriales: Estela Álvarez, Delia Andrade, Griselda Bogado, Rosa Rocío Cabañas, Mariana Canicoba, Karina Fabiana Cuevas, Analía Lorena González, María Cristina López, María Elizabeth Melgarejo, Alejandra Meneses, Amelia Mendoza, Marilyn Rivas Insfran, Alejandra Robles, Olga Sayavedra, Sonia Silva.

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